
Pequeños copos de nieven caen sobre la ciudad, haciendo una imágen única e irrepetible.
El viento a lo lejos silba una melodía hipnótica, suave, relajante, tranquila...
La noche de invierno realza más las luces ténues de las esquinas...
Los árboles se visten de blanco, al igual que los techos... la ciudad entera.
Nada queda al descubierto...
Los ojos de los solitarios divagan observando el cielo, dejando reposar el frío en sus rostros, tratando de aliviar su dolor, tratando de encontrar una forma de salir de sus hogares internos, de su caparazón interno...
En las calles se amontonan un grupo de niños, gritando, corriendo sin parar...
Las veredas dan a lugar a competencias de muñecos, etatuas, de diferente tamaño...
Me encuentro caminando por las calles queriendo encontrar en la proxima esquina, aquello que nunca voy a poder encontrar....
Sin muchas ganas, sigo caminando.... Yendo a ningun lado, como un perro vagabundo...
Caminando sin sentido... Trato de abrir mi cabeza, para que de alguna forma mi cerebro se enfríe... Se enfríe de tantos pensamientos inútiles, que no llevan a ningun lado...
Trato de sacar mi corazón afuera, para que la nieva lo congele, y no me haga ilusionar con falsas esperanzas... Esperanzas falsas, ilusorias y sin objeto...
Caminando hacia el vacío de la ciudad... sin lugar donde poder encontrar un rincón donde pueda estar relajando, donde pueda sentir que deseo estar allí...
Donde pertenecer....
