
En las diferentes batallas en las que me encuentro, doy batalla ciegamente.
No puedo ver a mi/s enemigos. No los puedo ver. No se donde esta. Se que estan delante mío, y que tengo que vencerlos.
El cansancio se apodera de mi. Cada vez tengo menos fuerzas para resistir sus ataques. No puedo producir daño alguno. O por lo menos no puedo saberlo.
Vulnerable, agobiado, desesperado empiezo a retroceder, sólo para darme cuenta de que es imposible. Una muralla enorme se ha levantado tras de mi.
No puedo retroceder. No quiero quedarme inmobil. No me dejan avanzar.
Debo abrir mis ojos y ver hacia adelante para poder entender la mejor forma de avanzar, y de aniquilar mis enemigos.
Lentamente comienzo a distinguir algunas sombras...
No puedo saber quienes son.... O no quiero saber ahora...
Pero estoy obligado a saberlo. Es la única forma de avanzar...
Tristemente veo que no hay enemigos... Es un espejo al que me enfrento..
No logro comprender inmediatamente...
Cómo es posible que me este atacando..
Logro ver mejor, y comprendo que en realidad no estaba atacando. Me rehusaba a avanzar. Era exclavo de mis pensamientos.
Logro comprender entonces quien soy en verdad....
Yo no soy yo en realidad, sino la suma de mis sentimientos... Contra quien me enfrento es contra mis pensamientos...
Comprendo entonces que no debo luchar.
Para poder seguir adelante, tengo que no hacer...
Tengo que no pensar, y lograr sentir, y en base a lo que siente hacer.
Esa es mi verdadera batalla...
Ese es mi verdadero desafio...
No logro ver mas alla de lo inmediato...
No logro sentir mas alla de lo que no siento...
Empiezo a adquirir nuevas experiencias...
En lugar de espadas, escudos y armaduras, empiezo a sentir la fuerza interna...
